7 may. 2009

UNA DECLARACION FEMINISTA AUTONOMA. EL DESAFIO DE HACER COMUNIDAD EN LA CASA DE LAS DIFERENCIAS

Largo ha sido el camino para llegar hasta el lugar en donde nos encontramos hoy. El feminismo que nos nuclea ha sido forjado por muchas manos, actuancias y sueños. Gracias a quienes han obrado antes que nosotras podemos hoy saber lo que queremos y lo que no.

La autonomía feminista no tiene un único inicio. Su genealogía se construye en el antes y el después, en la historia pasada y en los actos y elecciones que hacemos en el día a día. La utopía se construye en nuestro presente, se nutre de cada uno de los actos individuales y colectivos en donde somos capaces de generar, a partir de lo ya hecho, nuestra propia idea del mundo y las prácticas y los principios necesarios para transformarlo.

Nuestra autonomía feminista es una postura ante el mundo más que un legajo unívoco de preceptos. La autonomía no se alimenta de dogmas ni mandatos, porque ella escapa a toda regulación y a todo intento de sustraernos de nuestra singularidad y responsabilidad como sujetas históricas comprometidas con otras formas del hacer y del estar en lo íntimo, lo privado y lo público.

La multiplicidad de experiencias que nos atraviesan -a las que nos hemos reunido aquí- dan muestra de lo que hablamos.

Hemos llegado por diferentes vías a este espacio-vida de la autonomía feminista. Algunas más tarde, otras más temprano, algunas por laberintos que nos perdieron por un tiempo…hasta que… el caldo de la crítica sobre el mundo y sobre nosotras mismas cuajó y nos atravesó como un rayo. Así, de las formas más insospechadas y gracias a la experiencia acumulada, hemos podido hacer una crítica radical y madura no sólo del mundo en que vivimos, sino también de la política necesaria para cambiarlo.

Reconocemos esta multiplicidad de experiencias-saberes como uno de nuestros mayores potenciales, a la vez que reconocemos con tesón las producciones y actuancias que nos unifican. Coincidimos en unos mínimos comunes que son los que nos hacen sentir convocadas y contenidas por el posicionamiento político que convenimos en nombrar como Feminismo Autónomo.

En nuestra genealogía recogemos todas las formas de resistencia activa de nuestras ancestras indígenas y afrodecendientes; el legado del feminismo radical de los años setenta; las experiencias tempranas de los grupos de autoconciencia; las prácticas del affidamento y de concesión de autoría creativa entre mujeres de las feministas italianas de la diferencia; el feminismo situado, descentrado y antirracista del movimiento de mujeres latinas, chicanas y de color en los EEUU que ha tenido su continuidad en Latinoamérica y el Caribe; los aportes de las lesbianas feministas en lucha contra el régimen de la heterosexualidad obligatoria opresivo para todas las mujeres; el reconocimiento de las mujeres como categoría política y no natural tal cual nos lo enseñaron las feministas materialistas; y, mucho más cercanas, nos sentimos herederas de esa parte de la generación de feministas de los setenta que a finales de los ochenta no estuvo dispuesta a abandonar sus aspiraciones de transformación radical de la realidad y anunció los peligros del nuevo pacto entre una parte importante del feminismo con la cooperación internacional, el sistema de Naciones Unidas, el Estado y sus instituciones.

Reconocemos en las producciones tempranas de las Cómplices, del Movimiento Feminista Autónomo y del feminismo popular de Chile, de Mujeres Creando de Bolivia, de Atem de Argentina, los primeros aportes concretos en la definición de los postulados-base sobre los que se articularon las diferentes experiencias y proyectos políticos reunidos bajo el paraguas del Feminismo Autónomo en ocasión del VII Encuentro Feminista LAC y que dieron lugar a una primera declaración feminista autónoma: “Permanencia Voluntaria en la Utopía”.

Varias compañeras forjadas bajo estas experiencias que se articularon en el encuentro de Chile del 96, nos hemos dado cita hoy aquí para seguir construyendo con nuevas generaciones de feministas autónomas los actuales retos que se nos plantean ante las nuevas formas del patriarcado, el capitalismo, el racismo, el etnocentrismo, el régimen heterosexual. Reconocemos en nuestra historia el rol de estos espacios y proyectos colectivos que no sólo han continuado el legado sino que se han implicado activamente en la construcción y revisión permanente de las bases discursivas y activistas de la propuesta autónoma: a las Próximas, las Chinchetas, las Clorindas, Enlace Lésbico, Memoria Feminista, entre otros.

Desde estas bases y recorridos múltiples, hoy podemos sostener que el Feminismo Autónomo es una propuesta ética, política y de transformación del mundo todo desde las mujeres, para nosotras mismas y para toda la humanidad.

La autonomía es sobre todo y siempre un acto de profunda disidencia contra toda lógica de dominio, es contra-hegemónica, es relacional. Nuestro pensamiento busca desarticular las cárceles de los paradigmas hegemónicos, todos ellos patriarcales, occidentales y capitalistas, que son capaces de mantener el pensamiento dentro del límite de la utilidad.

Las feministas autónomas lo hemos sido en relación a aquellas prácticas políticas que en cada nueva coyuntura han intentado acomodar al feminismo a una razón pragmática dispuesta a claudicar en el intento de cambiar la vida toda, a cambio de una inclusión que siempre será parcial, y privilegios que siempre serán de sexo, clase, raza, sexualidad, origen y normatividad. El feminismo que nos congrega se reconoce en cada gesto de oposición radical ante las formas innumerables e interconexas de subordinación y colonización de nuestros cuerpos y subjetividades; se reconoce en cada pequeño intento de producción en el aquí y en el ahora, de nuevas formas de vida alejadas de las esperadas para las mujeres y los grupos oprimidos.

Ante el nuevo contexto internacional y sus expresiones y particularidades locales, las que nos sentimos convocadas a este Encuentro Feminista Autónomo evidenciamos el recrudecimiento de los efectos del neoliberalismo sobre la vida de millones de mujeres y pobres del mundo, evidenciamos la militarización progresiva, el aumento de la violencia estructural y la vulnerabilidad de grupos enteros de la población; la depredación irresponsable y privatización de la tierra, el agua y las fuentes de recursos naturales; la primacía de una ciencia normalizadora y mercantilista al servicio de los grandes capitales, la prevalencia de un pensamiento eficientista, demagógico, cuantitativista; la cooptación, persecución y el intento de aniquilación de los discursos más radicales de los movimientos y propuestas transformadoras por parte de los gobiernos, la cooperación internacional y los espacios transnacionales donde una elite experta separada de los movimientos y de la vida subalterna produce los discursos, las recetas y las agendas de las políticas locales.

En nuestros cuerpos habitan múltiples identidades – trabajadoras, indígenas, afrodescendientes, mestizas, lesbianas, pobres, pobladoras, inmigrantes… – Todas nos contienen, todas nos oprimen. Lo que nos aglutina no es una identidad, si no un cuerpo político, una memoria de agravios. La subordinación común ha sido marcada en nuestros cuerpos, esa marca imborrable nos constriñe a un lugar específico de la vida social. No somos mujeres por elección, mujer es el nombre de un cuerpo ultrajado, forjado bajo el fuego. Mujer es el lugar específico al que nos ha condenado el patriarcado y todos los otros sistemas de opresión. Nuestra política feminista no es, entonces, reinvindicativa, ni de reconocimiento. Trabajamos cotidianamente para enfrentar las cadenas internas y externas que nos mantienen en aquellos lugares dispuestos para nosotras por el entramado de poder. Estamos en el proceso de sanarnos de todo el patriarcado y las razones binarias, esencialistas y hegemónicas que llevamos dentro. Partimos de nuestros cuerpos que son nuestros territorios políticos para implicarnos en procesos de descolonización y advertimos que la colonización no sólo tiene que ver con la presencia del invasor en las tierras del Abya Yala, si no con la internalización del amo y sus lógicas de comprensión del mundo.

Nuestro feminismo cree en la construcción de movimiento, mete los pies en el fango hasta que ya no nos deja respirar. Bajo la firmeza de nuestras convicciones nos encontramos con quienes como nosotras quieren cambiar el mundo, y con quienes aun no han encontrado su propia fuerza para embarcarse en este cambio. A ellas y ellos también queremos llegar y contarles nuestras mayores esperanzas. El feminismo autónomo no es autista, no puede recluirse y aislarse pretendiendo una pureza que no existe. El valor y la fuerza de nuestras convicciones se pone en juego en nuestra osadía, en nuestra constante capacidad de rehacernos y en nuestra irreverencia. No estamos en todos los espacios, hay lugares tan viciados que no dejan resquicios para la acción… pero las calles ¡son nuestras! El barrio, la comuna, la plaza, los pasillos de la universidad, el colectivo… ¡son nuestros! Allí vamos con nuestras tenacidades y flaquezas… con nuestros anhelos.

No estamos adentro ni afuera. Somos fronterizas, somos ex-céntricas!

Proponemos, contagiamos y construimos el mundo que queremos sabiéndonos y asumiéndonos responsablemente parte de él. Sabemos que las instituciones nos atraviesan, que el afuera no es un lugar, todo es Dentro. Apenas, hacemos del espacio marginal al que nos han confinado un lugar de experimentación y de fuga, hacemos de la periferia la fiesta de la imaginación, de la creatividad, del placer, del encuentro….La risa es nuestra mejor herramienta.

Nos arriesgamos a vivir embriagadas, a imaginar otras formas posibles de habitar el mundo, mientras nuestras risas lanzan dardos contra los regímenes de la heterosexualidad obligatoria, la familia monogámica, el patriarcado etnocentrista, racista y capitalista. Erramos, nos caemos y volvemos a levantarnos; con el dolor de los aprendizajes forjamos la felicidad que construimos y habitamos. Nos sabemos siempre en proceso, siempre en tránsito. Nos encontramos con las otras y con los otros, hacemos articulaciones estratégicas y coyunturales, siempre atentas a nuestros principios y con nuestra ética como guía, sabemos el límite entre el intento de establecer alianzas y la cooptación. Como fugitivas de las lógicas hegemónicas, sabemos muy bien cuándo llega el momento de escabullirnos por las rendijas de nuestros sueños.

Damos cinco pasos y parece que volvemos al mismo lugar…nuestras huellas trazan la espiral que ya dibujaron nuestras antepasadas desde tiempo remotos. No hay nada nuevo, pero ¡Cuánta belleza! Cuánta hermosura apenas vista, apenas imaginada, apenas puesta ahí por nuestros pasos.

El mundo que queremos es el que hacemos cada día cuando compartimos las tareas y nuestros dones, cuando reconocemos en cada una la maravilla y contribuimos a que esta crezca y nos desborde. El mundo que hacemos reconoce la autoridad en la capacidad de autoría de cada una; la concesión de autoridad es de doble vía. Podemos reconocer en las madres un cúmulo de tesoros que son la base que aseguran el hacer de la nueva generación; pero reconocemos también lo inaudito de cada nuevo ser, de cada nuevo trayecto. La frescura, la vitalidad es una virtud que nos recuerdan y nos contagian las que nacen. La niña nos recuerda lo que hemos olvidado. La memoria no se acumula linealmente y cada nueva generación y cada nueva sujeta, una por una, tiene en sus manos su destino y ya sabrá interpretar las experiencias y creaciones anteriores a ella, ya sabrá usarlas para interpretar su presente, escuchará las historias y con ellas soñará y construirá otros mundos. Reconocerá muchas madres, muchos legajos, y su autonomía la llevará a construir algo nuevo con todo ello, algo que será en parte nuestro pero que nos supera. Cada hija, cada nueva generación deberá aprender a traer el mundo al mundo. Agradecida seguirá su propia ruta; reconociéndose a sí misma, sabe que ella también puede hacer su aporte con lo que le han dado.

Del feminismo autónomo que hemos bebido hemos aprendido que la política no es administración ni redistribución de privilegios. Cuando la política se vuelve trafico de influencia, concesión de favores, gestión de indultos, de permisos, carrera por el bienestar personal y del propio grupo…pierde todo su sentido y su valor. La tecnocracia de género es un invento de los Estados y de las instancias superestatales que les determinan; la carrera de administración del género es lo que hacen las instituciones con nuestras luchas. Hacer funcionar bien al Estado no es nuestra competencia! Nosotras construimos comunidad, construimos movimiento. El Estado tiene un rol que cumplir, nosotras tenemos otro: combatirlo. El Estado tiene su función de gerenciar lo instituido, nosotras como movimiento somos la garantía de la desestabilización permanente de sus estructuras viciadas. Si la institucionalización es inevitable, nuestra función es indispensable para el dislocamiento y la aparición de fisuras y vías de fuga a la actuación del poder. Sin nuestra acción no hay salida posible, no hay historia.

Comprendiendo esto, la autonomía feminista hace una opción por la subalternidad, por la contrahegemonía. Nuestros sueños no caben en este mundo, ni en las lógicas que lo sostienen. No queremos humanizar lo inhumano, no pretendemos hacer “lo posible” porque “lo posible” demostró hace ya mucho tiempo que es injusto, insuficiente y reproductor de lo mismo. Las vidas que construimos son un peligro para la normatividad compulsiva y necesaria. No queremos ser “incluidas”. Rechazamos la “normosis” porque es una enfermedad social y política que mata los sueños y las revoluciones.

Somos la oscuridad y la barbarie del proyecto moderno, somos fuente de energía alternativa, amamos la noche y la usamos para rearticular razón, pasión y poesía, hace tanto tiempo separadas. Nuestros corazones laten al ritmo del universo, estamos aquí, somos nuestros pasos, somos lo que hacemos con lo que nos han hecho. Nuestros cuerpos no nos condenan, ellos son el resultado de los experimentos de la razón, han sido flagelados, colonizados, empobrecidos, racializados, generados, heterosexualizados…pero ay, nuestra voluntad igual que nuestro amor, es grande.

Una inagotable energía nos conforma, nos reestablece, nos resguarda. El aliento nos llega desde tiempos remotos, el aliento nos llega del encuentro con otras. Somos pasado, presente y porvenir, todo en un mismo y amplio espacio, ese espacio en permanente construcción, en permanente cambio en donde accionamos, creacionamos y activamos nuestros sueños de hacer de éste, otro mundo.

Encuentro Feminista Autónomo
Marzo 2009
Ciudad de México

16 mar. 2009

Posiciónamiento Político ante el XI EFLAC

A LAS FEMINISTAS NIÑAS, MUJERES Y LESBIANAS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE


Nosotras niñas, mujeres y lesbianas Feministas Autónomas convocadas en el Encuentro Feminista Autónomo: haciendo comunidad en la Casa de las Diferencias, desde la rebeldía, la radicalidad y el gozo por las apuestas políticas que el feminismo ha aportado a nuestras vidas y a la construcción de comunidades de mujeres, le hacemos frente al clasismo, al racismo, al sexismo, a la colonización de nuestros cuerpos y de nuestra sexualidad. Por todo eso es que afirmamos nuestras posturas políticas:

Reconocemos a los encuentros feministas como ejercicios de radicalidad desde la complicidad entre mujeres, desde nuestros cuerpos, vidas y conciencias, lo cual implica existir sin ningún tipo de concesiones.

A casi 30 años de feminismo Latinoamericano y Caribeño y once encuentros feministas, es una oportunidad para reflexionar sobre el hacer político y la construcción ética de nuestro movimiento. Los encuentros feministas históricamente han sido y deben seguir siendo espacios construidos y defendidos por y para las mujeres, para debatir, intercambiar, convocar, denunciar, edificar alianzas, defender nuestros derechos, alimentar nuestras utopías y expresar la multiplicidad de nuestras visiones.

Organizar un encuentro feminista en sí mismo, significa un ejercicio político de nuestra ética y autonomía feminista, sin embargo, la organización de este décimo primer encuentro feminista se ha convertido en un espacio que refuerza a las instituciones patriarcales, vaciando y mercantilizando el contenido de las propuestas feministas, ejerciendo un discurso legitimador de prácticas opresoras para las mujeres.

El mal uso del mayor presupuesto de la historia de los encuentros, es un insulto ante la pobreza de las mujeres de la región, una expresión de ello son los salarios exorbitantes para la organización de dicho evento sacrificando las becas para la participación de un mayor número de compañeras.

El ocultamiento y retraso de la información así como la falta de transparencia en el uso de los recursos económicos pueden llevar a prácticas corruptas. Es indispensable entonces, contar con una obligatoria y permanente transparencia sobre los recursos obtenidos. Esa transparencia debió de ser antes y durante y debe realizarse al finalizar cada encuentro feminista. Proponemos esto como un principio fundamental y rector de nuestra ética política.

Las decisiones por mayoría, levantando la mano solamente, votando como en la falacia de las democracias burguesas, ocultan lógicas patriarcales, niegan las reflexiones que reconocen las diferencias en las ideas.

Compañeras afrodescendientes, indígenas, lesbianas, pobladoras, que no tienen acceso al Internet o que no pertenecen a las redes tecnócratas, no han podido acceder a información ni a becas, en cambio se privilegia a los nuevos sujetos del feminismo y a quienes gozan de las prerrogativas de la sociedad neoliberal.

Los ejes temáticos no han sido decididos por las bases feministas, si no por las políticas emanadas de organismos trasnacionales que responden a intereses económicos propios y de los grandes capitales, ajenos a las necesidades y propuestas del feminismo latinoamericano.

La complicidad con un gobierno de seudo izquierda y persecutor es un dato más en todo esto.

Nosotras soñamos y hacemos un feminismo horizontal, que ejercite mínimos comunes, alejados de las lógicas clasistas, racistas, heterocentristas e institucionales. No queremos un feminismo vaciado de contenido político crítico que se esconde en la categoría de género cuyo complicidad con el capitalismo neoliberal pretende controlar y definir nuestros espacios políticos, nuestros apuestas feministas, nuestros cuerpos, vidas y conciencias.

Queremos finalmente saludar a todas las feministas latinoamericanas y caribeñas que han venido con ilusión y buena fe. Las alentamos a ser parte de un feminismo crítico y contrahegemónico.

Desde la radicalidad y la autonomía, otro feminismo es posible.


Encuentro Feminista Autónomo
Marzo 2009, México, DF

feministasautonomas@yahoo.com.br
http://feministasautonomasenlucha.blogspot.com/

15 mar. 2009

Sábado 14 de marzo – 3º día de Encuentro

Nuestro mínimo común: Una historia de opresión…

Siguiendo con la programación de nuestro Encuentro, e hilado a las dos jornadas anteriores, trabajamos en equipos con el fin de avanzar en la discusión, ahora tratando de definir hacia dónde vamos, pregunta tan compleja, que no alcanzamos a resolver en esta ardua jornada, pero que estamos conscientes debe construirse en colectivo, con la creación de redes que a partir de este Encuentro seguramente fortalecerán la comunicación y coordinación a distancia.
Los temas recurrentes en esta sesión, como dejó ver la discusión general, fueron la interesante propuesta de nuestras compañeras Bolivianas de feminismo comunitario que ya es un actuar, asimismo, la del feminismo autónomo radical tan mencionado durante este Encuentro, que enfatiza la destrucción del sistema desde la raíz. Así como los planteamientos de “estar afuera”, y estar “adentro” y entonces definir desde dónde construimos nuestro proyecto político.
Por otro lado se hizo énfasis en que feminismo y autonomía no son pensamientos totalitarios o globalizadores, sino procesos que responden a contextos históricos particulares y específicos; además de que nuestro feminismo no apuesta a las grandes masas, sino a un cambio, por supuesto revolucionario, pero desde nuestro “ser mujer” y/o desde nuestro “ser lesbiana”
Cuestionando también este orden hegemónico, se abordó el tema de la descolonización del conocimiento, y precisamente este Encuentro se vive así; compartiendo desde distintas partes del mundo experiencias enriquecedoras, prácticas concretas que al sistematizarse generarán nuestras teorías. Se propuso incluso la creación de una escuela nomádica de recuperación de los saberes descolonizados por el feminismo.
El tema de las alianzas, no pudo concluirse aún, ya que éstas se practican de distintas maneras de acuerdo al colectivo o grupo, sin embargo, se escucharon varias voces que cuestionaron incluso el mismo concepto, prefiriéndolo nombrar “complicidad”.
A pesar de las distintas opiniones, nos une un mínimo común que es nuestras historias inmersas en un sistema de opresión (se escuchó entre las presentes) y que todas, feministas y lesbianas feministas autónomas enfrentamos con rebeldía, valentía, alegría y esperanza.

Después de la jornada de reflexión se realizaron dos talleres: Acerca de la física, que supo ser reina de las ciencias y el heteropatriarcado y el taller de Poliamor y el sexo casual. En este último, se compartieron las experiencias, ideas, temores y dudas al respecto.
Se escucharon muchas opiniones relacionadas con el amor como estructura patriarcal y la forma en que se nos ha obligado a “amar” desde esa manera hetero-normativa cargada de culpa y de sufrimiento, que nos impide vivir lo que vamos sintiendo o lo que nos pide nuestro cuerpo, nuestras emociones, nuestro erotismo. Se planteó también que el amor es político.
Se mencionaron los temas que interfieren en ser felices como los celos y al respecto se dijo que no son otra cosa que inseguridades, baja autoestima y un sentido de posesión que las feministas autónomas no compartimos.
El pensamiento del poliamor está en construcción y sólo falta liberarse para poder potenciar esa energía creadora. La consigna que tenemos “Mi cuerpo es mío” no sólo debe gritarse o estar pintada en la ropa, sino que es para vivir en libertad, con la sensualidad, el erotismo, el placer y comunes acuerdos que respetar.

14 mar. 2009

Viernes 13 de marzo – 2º día

Encuentro Feminista Autónomo: haciendo comunidad en la casa de las diferencias.

En México DF, el encuentro feminista autónomo reúne a casi dos centenares de mujeres en la sede del Sindicato de maestras y maestros, ubicado en Belisario Domínguez nº32, en el centro histórico de la ciudad.

Este encuentro se desarrolla entre los días 12 y 15 de marzo, el punto central: las autonomías feministas.

Los temas tratados el Viernes 13 de marzo – 2º día : ¿Cómo estamos construyendo el feminismo autónomo aquí y ahora?

El día se inició con una actividad dinámica. Las participantes fuimos divididas en dos grupos y nos ubicamos detrás de una línea. La consigna era que el grupo A atravesara al otro lado sin tocar el piso, llegando a donde estaba el grupo B.

El desafío presentado era cómo romper los controles impuestos del sistema y cómo enfrentarlos a través de la creatividad y fuerza.

De vuelta en la plenaria, los comentarios de las vivencias eran desde el cuerpo, las emociones y también desde el pensamiento. Los descubrimientos: solidaridades, complicidades, la toma del poder de hacer, de crear, de subvertir el orden establecido. Del placer.

¿Cómo estamos? Nuestra actuancia.

Entre las 180 mujeres que participamos, hicimos grupos para trabajar en las siguientes preguntas: ¿Cómo caracterizar el pensamiento/accionar del feminismo autónomo hoy? ¿Cuáles son sus argumentos políticos? ¿Cómo lo estamos haciendo en acciones, propuestas, utopías, alianzas, etc?

La plenaria emocionaba. Las mujeres y lesbianas presentes: dispuestas a cuestionarlo todo, incluso a querer ir más allá de las autonomías. ¿Ideas, pensamientos, discursos, prácticas, sentir-es y saber-es…?

§ No esencializar el feminismo autónomo

§ No somos una elite, el Feminismo Autónomo no tiene dueñas, ni caudillas. Sólo referencias. Conciencia y acción colectivas. No existen ni reconocemos a las feministas iluminadas, sino a los activismos, trabajos y procesos colectivos.

§ ¿Es posible ser 100% autónoma?

§ Desde dónde construir con los demás movimientos sociales. Desarmar las jerarquías que definen “importancias” y “prioridades” de unas u otras luchas. No necesitamos completarnos con luchas masculinas, ni ser políticamente correctas en/con grupos mixtos. El feminismo autónomo es revolucionario en sí mismo y no necesita pasar exámenes.

§ Reconocemos las alianzas estratégicas y coyunturales con otras y otros. El Feminismo Autónomo es una propuesta ética, política y revolucionaria para toda la humanidad. En nuestros cuerpos his-herstóricos habitan múltiples identidades – trabajadoras, indígenas, mestizas, pobres, pobladoras, inmigrantes, luchadoras -. No renunciaremos a ninguna de ellas, todas ellas nos completan y juntas enfrentan al patriarcado desde nuestro ser y actuar feminista autónomo.

§ Los grupos de mujeres y lesbianas Feministas autónomas son sólo de mujeres y lesbianas feministas autónomas, así como los grupos de anarkistas son sólo de anarkistas y los grupos de indígenas son sólo de indígenas … ¿Y saben qué? Las juntas médicas son sólo de médicos y médicas.

§ El Feminismo Autónomo surge de las lesbianas feministas.

§ El Feminismo Autónomo, primeramente es AUTÓNOMO de partidos políticos, instituciones como ONGs, fundaciones, iglesias; también de los estados, de los grandes capitales, de la ONU, BID, FMI, de los tratados de libre comercio... Estamos en el proceso de sanarnos de todo el patriarcado que también llevamos dentro.

§ Somos anti neoliberales, anti racistas, anti clasistas, anti fascistas, anticolonialistas. Somos Feministas Autónomas

§ Politizamos la sexualidad, queremos destruir el género.

§ Partimos desde nuestros cuerpos que son nuestros territorios políticos. Descolonizamos nuestros cuerpos de los invasores externos e internos. La descolonización no sólo tiene que ver con la presencia del invasor en las tierras del Abya Yala si no con la internalización del colonizador y de la colonia en los cuerpos y en la vida cotidiana de quienes habitamos la hoy llamada Latinoamérica y el Caribe.

§ El Feminismo Autónomo no puede ser caracterizado de una sola manera, sino de varias. No queremos reproducir lo mismo que criticamos. Somos una comunidad que habita y okupa la casa de las diferencias.

§ No reconocemos experticias sobre las mujeres, no somos sus objetos. Tampoco tecnócratas de género interviniendo nuestras luchas y propuestas.

§ Otro paradigma feminista hoy, es el creado desde las mujeres feministas de los pueblos originarios: el feminismo comunitario. Supera al feminismo de la Igualad y al de la diferencia que plantean la relación de igualdad o diferencia con los hombres. El feminismo comunitario, en cambio, plantea la comunidad donde estamos mujeres y hombres enfrentadas y enfrentados al individualismo que el sistema patriarcal impone.

Taller de juguetes sexuales:

tecnología y elaboración casera, la independencia erótica.

Coordinado por Norma Mogrovejo.

El taller se realizó con la sala llena y las expectativas a pleno. Con tanto furor presente, Norma comenzó mostrando y describiendo el uso de algunos juguetes. Voluntarias demostraron, ante la tribuna gozosa, un calzón vibrador. Entre los juguetes descritos, había los de fábrica y los de verdulería y frutería. Entre los aportes de la audiencia, imaginamos otras posibles y muchas irreverencias.

En el debate presente, entre rubores, excitaciones, turbaciones y más-turbaciones, primó la libertad de los deseos, las deseadas y las deseantes.

13 mar. 2009

Primer dia del Encuentro Feminista Autónomo

INICIA EL ENCUENTRO FEMINISTA AUTONOMO EN LA CIUDAD DE MEXICO
12 de marzo 2009

Con más de 170 feministas de distintos países de América Latina y El Caribe se dio inicio al Encuentro Feminista Autónomo en el Distrito Federal de la Ciudad de México.

El Encuentro comenzó a la mañana con una acción colectiva de apropiación y acondicionamiento del espacio de trabajo que nos facilitó la Comisión Nacional de Trabajadores de la Educación (CNT), grupo cuestionador del sindicato oficial de educadores. Las compañeras de los diferentes países libremente tomaron el lugar: empapelaron las paredes con sus banderas, afiches, exposición de fotografías, consignas. Aprovecharon lo que había en el lugar para colocar sus libros, discos, brochoures. Al terminal, el lugar quedó como espacio propio, cargado de nuestras energías, visiones, actuancias: “Territorio Libre”, “Resistencias”,” Rebeldías”, “ “Autonomía”, “Desobediencia”, “Regreso de las Non Gratas”. La apropiación colectiva del espacio fue el mejor comienzo para nuestro encuentro. Atravesadas por abrazos, emociones, el reencuentro y el encuentro de todas, nuestro encuentro autónomo fue posible.

La reconstrucción histórica de la experiencia de la política autónoma feminista fue el punto de partida. Feministas que ya tienen trayectoria en la corriente autónoma relataron, desde sus experiencias personales cómo se iniciaron en ésta, cómo fueron parte de momentos claves de la construcción de la corriente autónoma feminista.

Esta construcción histórica reconoció que en el Feminismo la autonomía ha sido un principio ético desde sus inicios, siempre han existido voces radicales y contrahegemónicas que dieron vida a la autonomía respecto de los ejes conflictos del momento histórico que atravesaron la política feminista. Pero también se reconoció y enfatizó que los años 90 fue el contexto en dónde se definió lo que hoy reconocemos como la corriente autónoma feminista de América Latina y El Caribe que surge de un cuestionamiento a la institucionalización galopante del feminismo, a la oegenización, a la dependencia ideológica y política de la cooperación internacional y del Estado y la falta de respuestas políticas como sujetas políticas al nuevo orden internacional.

Se reconoció que las bases de pensamiento de la autonomía que nos nuclea en este momento histórico tuvo mucho que ver con los aportes de Las Cómplices, una propuesta de Chilenas, Mexicanas y Centroamericanas. Sin embargo, la reconstrucción de las experiencias de los diferentes grupos que se encontraron en el VII Encuentro Feminista celebrado en Chile en 1996 evidenció que ya muchas, desde distintos países, venían con experiencias autónomas en el Continente.

Otras experiencias alimentaron esta reconstrucción histórica. Se planteó la autonomía de las feministas frente a los partidos, como también de las lesbianas feministas del movimiento feminista heterocentrado y al movimiento gay desde los años setenta.
Muchas preguntas generaron esa construcción histórica. ¿Es posible ser autónoma laborando en una ONG?, ¿cómo se entiende la autonomía?, ¿Cómo ser autónomas desde nuestros cuerpos, sexualidades, emociones, relaciones y al mismo tiempo cómo generar complicidades con otras feministas? ¿Es posible un movimiento autónomo descuajado y descomprometido de los procesos sociales, políticos, culturales de nuestros pueblos? ¿Es posible pensar la autonomía reproduciendo lógicas hegemónicas de reconocimiento , en donde esta se confunde con la constitución de elites que orientan al resto?

La jornada concluyó con la presentación de varios libros producidos por feministas autónomas presentes.

El segundo día del Encuentro autónomo se plantea seguir pensando y analizando estas cuestiones.